Todo el mundo conoce los famosos toboganes de Google, los futbolines de ciertas empresas creativas, las comilonas a las que invitan las grandes corporaciones a sus empleados, las super cestas de navidad y la tenencia a permitir que los empleados vistan de forma cómoda y personal. En este sentido hay una gradación, pero está claro que muchas empresas se esfuerzan en hacer sentir bien al personal.

En Addoor, todos los viernes, interrumpimos el trabajo unos minutos para disfrutar de las tortillas de patata y jamón que nos traen. Momentos antes de la hora oficial (las 14:30) el messenger que manejamos para comunicarnos unos con otros salta: “Oye, mira el reloj, vamos a por la tortilla que hoy tengo una gumia…” Generalmente los más rápidos son los chicos, y algún ansioso se lleva un corte debido a la exquisita educación de nuestras compañeras.