La noticia apareció la semana pasada en the Guardian y se propagó muy rápidamente. Era sonada: la inversión publicitaria británica en Internet supera a la de Televisión. Casi todo el sector se hizo eco en España, pero no tardaron en surgir voces críticas a las que hemos querido prestar atención. ¿Realmente conviene exacerbar el optimismo?

Las tendencias sí son claras. Desde hace años, el pastel se reparte de distinta forma. Internet crece y crece y los demás medios bajan o crecen menos. La irrupción de un nuevo medio publicitario desarrollado dejará la cosa bastante compensada, según muchos estudios. Pero a priori, este dato sobre Inglaterra, ¿es exportable, es una tendencia? Hay ya voces más críticas.

Nos ha parecido muy interesante el debate en los comentarios del blog de Enrique Dans, donde se pone en duda la contundencia del dato. Lo fácil, lo que en principio nos interesaría, es salir a celebrarlo como si hubiéramos marcado un gol. Pero ¿qué quiere decir este reparto? ¿Cómo se lleva a cabo? ¿Dónde?

Las preguntas son muchas y muy interesantes. Lo cierto es que en España, mientras la crisis avanza a galope sobre la espalda de los medios tradicionales, una empresa como la nuestra, Addoor, está aumentando su facturación. Seguramente algunas de la competencia estén pasando también un buen momento. Pero esto no se debe tanto a la tendencia, sino más bien a la diferenciación, la experimentación y la investigación que estas empresas relativamente jóvenes pero veteranas en el mercado de Internet podemos llevar a cabo.