Existe un debate sobre la muerte de los blogs. Basta que una publicación (en este caso Wired) saque un artículo de un experto o gurú, en este caso Paul Boutin, para que el debate se extienda por internet. Vamos a participar en este debate a partir de la siguiente frase, propia de Twitter: Los blogs han muerto… ¡Precaución! ¡Zombis muy activos!

Nos parece curioso el pronóstico de Boutin cuando hace menos de un mes publicaba Technorati su informe sobre el estado de la blogsfera, del que hablábamos aquí, y que indicaba que el número de blogs se ha duplicado en un año (de 70 a 150 millones de blogs activos). El informe indicaba que el crecimiento de la blogsfera se ha hecho menos intenso y seguirá decreciendo, pero esto se debe a que la blogsfera está alcanzando su madurez, más rápidamente que cualquier nuevo medio, gracias a su atractivo.

Todos queremos hablar, dar nuestra opinión, sentar cátedra de alguna forma. El fenómeno blog sí ha creado, como dice Boutin, problemas éticos: piratas hay en todos los mares. Sin embargo la blogsfera ha significado un nuevo paso en la libertad de expresión, y esto enriquece nuestras sociedades.

No creemos que los ciudadanos vayan a renunciar al formato blog para sustituirlo totalmente, como dice Boutin, por redes sociales como Facebook o Twitter. Cada uno tiene sus características que lo hacen único, y los usuarios no renuncian a nada.

Prueba es que no murió el foro por la creación del blog, sino que ambos se enriquecen mutuamente.

Pero una de las señales de que, aunque interesante, el debate sobre la muerte de los blogs es precipitado, es que ha saltado a miles de blogs en todas las lenguas en unos pocos días. Ocurre a diario con noticias polémicas, desde la aparición de un nuevo producto como el iPhone hasta la calumnia contra un escritor como Milan Kundera.

Cualquier noticia de interés general se expande rápidamente. Los ciudadanos han tomado la palabra. Recordamos ahora la portada de la revista Time, que elige al personaje del año, cuando publicó una portada de espejo en la que ponía: Eres tú.

¿Quién va a renunciar a ello?

Fuente: Puro marketing