El asunto de los virales ha sido tan mediatizado, que en los últimos tiempos los bloggers y otros actores los medios sociales han comenzado a ponerse a la defensiva de la palabra “viral”. Muchos creativos, confiados por el gancho de esta palabra, adaptaron una forma de trabajar propia de la publicidad de grandes producciones, y el sentido de esta estrategia se fue desvirtuando.

  • Pero ahora asistimos a un nuevo auge tras un declive (no demasiado grande) de los últimos meses, con campañas virales que recogen de nuevo la esencia del término. Campañas hechas con menos medios y con un toque aficionado que captan la atención de los usuarios y una verdadera viralidad, tanto en términos de audiencia como en cuanto a la forma de propagación.

    Ejemplos hay muchos. Desde vídeos como el de la campaña de junio de Samsung, donde un cliente de la marca explica en YouTube la forma en la que hay que participar en el sorteo, como la campaña de Orange con Doña Manuela, un ama de casa con un gato que se lía con esto de internet.