Performance Marketing Evolution Brand100: evento celebrado en Málaga con foco en resultados. Durante tres días se reunieron profesionales del sector publicitario, principalmente de empresas especializadas en publicidad, sin presencia destacada de grandes compañías adtech. La ausencia de stands con diferentes dimensiones comerciales favoreció una participación equilibrada y conversaciones más centradas en el negocio.
En el mercado español, la tradicional separación entre campañas de branding y de performance está quedando obsoleta. Cualquier campaña bien planificada genera tanto construcción de marca como resultados de negocio, y esta visión integrada se está consolidando entre anunciantes y agencias. Cada vez se pone más énfasis en una medición y atribución rigurosas, así como en la reducción de la dependencia de las grandes plataformas tecnológicas estadounidenses.
Este cambio exige el desarrollo de nuevas herramientas, la búsqueda de partners tecnológicos y la asunción de nuevos costes. Para los anunciantes, esto se traduce en una mejor capacidad de medición, mayor transparencia y menor dependencia percibida de actores como Google y Meta, impulsando así la evolución del performance marketing presentada en Brand100.
En este contexto, Addoor reivindica el valor de la atención captada en ubicaciones under‑article. El usuario que alcanza el final de un contenido editorial suele haberlo leído con profundidad y sin intención de distraerse, lo que otorga a su clic un contexto de mayor consideración. El modelo de pago por clic permite al anunciante invertir únicamente cuando se produce esa acción cualificada.
Además, este entorno permite impactar a lectores que no suelen encontrarse en feeds sociales ni en dinámicas de scroll continuo, y que resultan difíciles de alcanzar mediante los formatos más habituales. El diagnóstico sobre la necesidad de integrar branding y performance es ampliamente compartido; el reto actual del sector es acelerar la ejecución de este cambio.
Para contribuir a esa evolución, hemos presentado allí nuestra estrategia de Prelandings o Prelanders, como punto perfecto de encuentro entre la Publicidad de Branding y la de Performance. Las posibilidades, como Native Brand Days, son inmensas.
En la evolución del performance marketing, el foco ya no está solo en el clic, sino en todo lo que ocurre entre ese clic y la conversión. El análisis de miles de campañas nativas confirma el mismo patrón: el cuello de botella no suele ser el anuncio, sino la experiencia post‑clic. La mayoría de los presupuestos se pierden en ese tramo, cuando el usuario aterriza en páginas genéricas que no continúan la promesa del anuncio ni están diseñadas para convertir.
El uso sistemático de prelanders —páginas intermedias con enfoque editorial, alineadas con el contexto de los medios— se ha convertido en un elemento crítico para la rentabilidad de las campañas nativas. Estos prelanders actúan como “puente” entre el entorno editorial del medio y la oferta comercial del anunciante, manteniendo la narrativa, filtrando el tráfico y preparando al usuario para la siguiente acción. Cuando el clic llega desde recomendaciones under‑article, este puente es especialmente relevante: el usuario viene de leer un contenido con calma y espera seguir en modo contenido, no ser redirigido de golpe a un clásico product page.
Los datos de auditorías independientes apuntan siempre en la misma dirección: las campañas que envían el tráfico directamente a homepages o páginas de producto con navegación completa, pop‑ups y múltiples puntos de fuga registran rebotes altos, tiempos en página bajos y tasas de conversión muy por debajo de su potencial. En cambio, las campañas que introducen prelanders específicos por ángulo creativo y audiencia consiguen mejorar la calidad de señal que devuelven a las plataformas nativas, lo que se traduce en mejores CPC, más entrega y un coste de adquisición más eficiente a medio plazo.
Un buen prelander nativo replica el tono editorial del medio, mantiene la coherencia entre titular del anuncio y titular de la página, limita al máximo las distracciones y se construye alrededor de un solo objetivo: que el usuario llegue al siguiente paso con más contexto, más interés y menos fricción. Esta arquitectura en dos pasos (prelander + landing final) permite, además, introducir pruebas A/B continuas en la fase donde más impacto tienen: titulares, enfoque de la historia, estructura de la argumentación y tipo de llamada a la acción. Las marcas que trabajan así no solo convierten más; entrenan mejor a los algoritmos de distribución de Taboola, Outbrain, MGID o Revcontent. O de Addoor, que es el participante de Brand100 que más ha mencionado Native Ads y que, dentro de esa amplia disciplina con tanta audiencia, creemos que más apuesta por el Performance Marketing Evolution.
Desde la perspectiva del publisher, los prelanders encajan de forma natural con ubicaciones como el under‑article. La atención que se genera al final de un artículo tiene una naturaleza distinta: es un usuario que ha decidido terminar de leer, que no buscaba distraerse y que, si hace clic en una recomendación, está dispuesto a dedicar unos segundos adicionales a explorar contenido relacionado. Enviar ese clic a un entorno puramente transaccional rompe la continuidad; dirigirlo a un prelander editorializado multiplica las opciones de que el mensaje se procese con calma y de que la oferta se entienda antes de pedir ningún dato o transacción.
Para los anunciantes, la implantación de prelanders específicos por campaña resuelve otra de las grandes ineficiencias habituales: la dependencia de una única landing “para todo”. Al separar el trabajo de cualificación y educación (prelander) del trabajo estrictamente transaccional (checkout, formulario, demo), se pueden crear mensajes mucho más afinados por audiencia, vertical y etapa del funnel, sin tener que rehacer la infraestructura de la web principal cada vez. Este enfoque, además, facilita la adopción de tests sistemáticos y la creación de activos reutilizables por país, idioma o segmento.
La experiencia de consultoras especializadas como Schwartz Consulting refuerza este diagnóstico: en los análisis de campañas nativas a escala, el factor más determinante no es el formato del anuncio ni el presupuesto, sino la calidad del recorrido post‑clic. Los proyectos que incorporan prelanders bien diseñados, rápidos y coherentes con el contexto editorial son los que consistentemente logran duplicar o triplicar la conversión frente a los que siguen enviando el tráfico a páginas genéricas. La combinación de ingeniería de landing pages, conocimiento profundo de las plataformas nativas y capacidad de testeo rápido se está convirtiendo en la ventaja competitiva clave en un mercado donde el CPM está cada vez más tensionado.
En este marco, la propuesta de Addoor se orienta a maximizar el valor de cada impresión under‑article combinando inventario de alta atención con estrategias post‑clic basadas en prelanders nativos. El objetivo no es solo generar más clics, sino asegurar que cada clic llega a un entorno preparado para convertirlo: una página que continúa la historia iniciada en el medio, reduce el ruido, alinea expectativas y conduce al usuario, paso a paso, hasta el resultado que el anunciante busca. En un escenario en el que el sector parece estar de acuerdo en el diagnóstico —unir branding y performance, medir mejor y depender menos de las grandes plataformas—, la adopción masiva de prelanders deja de ser una táctica opcional y pasa a ser una pieza estructural de cualquier estrategia de native advertising orientada a resultados.
Gracias a todas las reflexiones que pudimos hacer conjuntamente en los encuentros de Performance Marketing Evolution de Brand100 podremos incorporar aún más novedades a nuestra operativa en 2026.









